viernes, 1 de agosto de 2014

Del afán...



Tras despedirnos de la hija de Sandrine, nos encontramos en una situación que trajo una lección muy valiosa para nosotras con respecto a las vías que hay que tomar.
Nuestro destino era Montpellier y tuvimos suerte de que Sandrine nos ayudara a encontrar la ruta más adecuada para llegar pronto. Sin embargo no estábamos seguras de qué tan rápido podríamos llegar por este camino y decidimos hacer algunas modificaciones para no dar una vuelta muy larga. Esta decisión nos llevó a meternos en caminos que se habían modificado (cabe aclarar que nuestros mapas de Francia proceden de un libro un poco viejo y la civilización ha avanzado desde entonces), así que la continuación de uno de estos caminos resultó ser una autopista nacional, un camino prohibido para cualquier cicloviajero cuerdo. Si bien no entramos a la vía, tuvimos que dar muchas vueltas para retomar la ruta que nos recomendó Sandrine. Para resumir, del afán no queda sino el cansancio. 
Ciclo ruta para Montpellier
Al día siguiente, a pesar de un fuerte viento en nuestra contra y con una hermosa ciclo ruta que nos guió logramos llegar a Montpellier, una ciudad con siglos de historia académica. Allí, luego de una larga, charla turística en la plaza de la comedia con un par de colombianos viajeros, nos encaminamos al lugar que nos recomendó Sandrine para revisar la bici de Laura M por un sonido. Fue así que llegamos a Le vieux biclou, éste es un taller colectivo en el que se promueve el uso de la bicicleta de forma segura y por una suscripción anual tienes acceso al uso de las herramientas de reparación y al conocimiento de quienes están allí para darte la confianza de pedalear por la ciudad. Este tipo de colectivos independientes nos inspirar y nos hacen soñar con organizaciones así para Colombia*

Place de la Comedie

Vélo = Bicicleta


Ahora bien, este tipo de espacios tienen la cualidad de atraer a mucha gente de naturaleza altruista y fue así que al preguntar por un hostel o camping para pasar la noche, apareció Quentin, alias Easy man, un estudiante de derecho amante del reggae y las músicas del mundo, quien muy amablemente nos dio un tour por los sitios que no habíamos podido ver  y nos ofreció un techo para dormir esa noche. Aquí nos mostró este único parque ubicado a la altura de una colina en el centro y que cuenta con una panorámica inigualable de toda la ciudad y del atardecer. También pudimos ver la primera facultad de medicina de Europa.

Luego de nuestro rapi-tour, nos dirigimos a su apartamento, el cual resultó estar en una residencia estudiantil, donde tuvimos el placer de conocer a Gabrielle, una bellísima martiniquesa, estudiante de medicina y amante de la danza quien nos acompañó en la cena que preparamos para Quentin en forma de agradecimiento por su hospitalidad, uno de los platillos que preparamos fueron plátanos con queso, una rareza para los franceses pero que fue un festín para Quentin. Eso sí, la sorpresa más grande la tuvimos cuando a la hora de alistarnos para dormir, Quentin nos dejó su aparta-estudio ¡para que estuviéramos más cómodas nosotras solas!
Pequeño mensaje en el apartamento de Quentin
Al día siguiente Quentin y Gabrielle nos despertaron con un típico desayuno francés (croissants, pain au chocolat y café), lo cual nos dio energía para planear nuestra ruta hacia Marsella, la que planeamos con mucho cuidado y siguiendo los consejos de quienes conocen, lección que nos dejó nuestra querida Sandrine.
Así que con una sonrisa en el rostro, nos quedamos con un recuerdo muy bello de Montpellier y el altruismo de las personas que encontramos en este taller, especialmente con Quentin, quien con su visión easy de la vida, está dispuesto a dar todo lo posible y recibir con gratitud, respeto y muy buena actitud. 


*Cabe destacar el trabajo de colectivos como el de las Chiks bikes y la Bici Escuela en Bogotá, un espacio donde se promueve el uso de la bici, enseñando a grandes y chicos cómo montarla, su uso en la ciudad y cositas de mecánica básica.

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