Tras despedirnos de la hija de Sandrine, nos encontramos
en una situación que trajo una lección muy valiosa para nosotras con respecto a
las vías que hay que tomar.
Nuestro destino era Montpellier y tuvimos suerte de que
Sandrine nos ayudara a encontrar la ruta más adecuada para llegar pronto. Sin
embargo no estábamos seguras de qué tan rápido podríamos llegar por este camino
y decidimos hacer algunas modificaciones para no dar una vuelta muy larga. Esta
decisión nos llevó a meternos en caminos que se habían modificado (cabe aclarar
que nuestros mapas de Francia proceden de un libro un poco viejo y la civilización
ha avanzado desde entonces), así que la continuación de uno de estos caminos
resultó ser una autopista nacional, un camino prohibido para cualquier
cicloviajero cuerdo. Si bien no entramos a la vía, tuvimos que dar muchas
vueltas para retomar la ruta que nos recomendó Sandrine. Para resumir, del afán no queda sino el cansancio.
| Ciclo ruta para Montpellier |
| Place de la Comedie |
| Vélo = Bicicleta |
Luego de nuestro rapi-tour, nos dirigimos a su apartamento,
el cual resultó estar en una residencia estudiantil, donde tuvimos el placer de
conocer a Gabrielle, una bellísima martiniquesa, estudiante de medicina y amante
de la danza quien nos acompañó en la cena que preparamos para Quentin en forma
de agradecimiento por su hospitalidad, uno de los platillos que preparamos fueron plátanos con queso, una rareza para los franceses pero que fue un festín para Quentin. Eso sí, la sorpresa más grande la
tuvimos cuando a la hora de alistarnos para dormir, Quentin nos dejó su aparta-estudio
¡para que estuviéramos más cómodas nosotras solas!
| Pequeño mensaje en el apartamento de Quentin |
Al día siguiente Quentin y Gabrielle nos despertaron con un
típico desayuno francés (croissants, pain au chocolat y café), lo cual nos dio
energía para planear nuestra ruta hacia Marsella, la que planeamos con mucho
cuidado y siguiendo los consejos de quienes conocen, lección que nos dejó
nuestra querida Sandrine.
Así que con una sonrisa en el rostro, nos quedamos con un recuerdo muy bello de Montpellier y el altruismo de las personas que encontramos en este taller, especialmente con Quentin, quien con su visión easy de la vida, está dispuesto a dar todo lo posible y recibir con gratitud, respeto y muy buena actitud.
Así que con una sonrisa en el rostro, nos quedamos con un recuerdo muy bello de Montpellier y el altruismo de las personas que encontramos en este taller, especialmente con Quentin, quien con su visión easy de la vida, está dispuesto a dar todo lo posible y recibir con gratitud, respeto y muy buena actitud.
*Cabe destacar el trabajo de colectivos como el de las Chiks bikes y la Bici Escuela en Bogotá, un espacio donde se promueve el uso de la bici, enseñando a
grandes y chicos cómo montarla, su uso en la ciudad y cositas de mecánica básica.
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