martes, 12 de agosto de 2014

20 Km.

Una de las cosas más bonitas de este viaje ha sido el poder acercarnos a diferentes formas de viajar: primero covoiturage, luego experimentar la bici y después por azares de la vida descubrimos que hay gente que simplemente camina! Nuestro caminante es polaco y se llama Pablo (16 meses caminando), lo conocimos en un lugar donde nos permitieron acampar por coincidencia gratuitamente a 5 viajeros al mismo tiempo, la misma noche. En solo una noche se generó gran empatía con Pablo, tanto que al día siguiente decidimos caminar juntas por un rato y experimentar su forma de viaje, caminamos más o menos media hora y dijimos "adiós", pero fue suficiente para que mi mente se quedara casi todo el día pensando en cómo sería un viaje caminando, pensé en los pros en los contras, en si sería capaz de estar tanto tiempo conmigo misma, si tendría tanta paciencia, si mi bajo presupuesto y mi intensas ganas de viajar me llevarían a viajar de esta manera con tal de tener la libertad de ir a tantos lugares sin depender de nada, solo de mi misma, pues hablando con Paulo sobre cómo es màs fácil viajar, la bicicleta resultó ser un poco más limitante, ojo! sólo un poquito más. Curiosamente, ese mismo día encontramos a otros dos caminantes en el camino que aumentaron el dilema, pues muy contrario a Pablo, estos no se veían nada bien, estaban ensimismados, en trance, con mirada perdida, parecían sin ganas y poco amigables, debe ser muy complicado enfrentar tantos miedos y adversidades solx.... En fin, Pablo no solo nos dejó con el enigma de cómo será un viaje caminando, sino con maravillosas historias de todo lo que ha conocido, con unas ganas inmensas de recorrer el camino de Santiago de Compostela, de ir a Polonia y de aprender a tocar ukulele.
Pablo

Despinchando
Nuestro siguiente objetivo era Marseille, teniamos dos días para llegar. El primer día fue bastante loco, la prueba perfecta de que viajar en bici es toda una aventura, te puede pasar de todo! un día tranquilo que empezó con una amena caminata se tornó caótico en un momento. Estuvimos unas buenas horas en una vía muy complicada que nos dejó super estresadas, tanto que decidimos parar a descansar un buen rato y teníamos cero ganas de seguir, cuando pudimos recuperar fuerzas para avanzar lo que debiamos avanzar para llegar a Marseille en el tiempo previsto nos dimos cuenta de que una de las bicis estaba pinchada, nuestra primera pinchada! Era el momento de rotomar lo poco que habíamos aprendido de mecánica de bicis para el viaje y ponerlo en práctica. Digamos por ahora que pudimos despinchar con éxito y continuar :-)


Retomamos camino de nuevo. Según los lugareños nos faltaban más o menos 10 km. para llegar a nuestro objetivo del día (Sausset Les Pins), así que confiadas y con mucha esperanza avanzamos un buen rato más hasta encontrarnos en un aviso de carretera que estabamos a 14 km. después de haber avanzado más o menos 10 km. es decir, no eran 10 km, eran más de 20km! y con lo cansadas que estabamos se nos hacía que estabamos muuuy lejos, por lo que decidimos comenzar a buscar un lugar para acampar. Preguntando, encontramos a un ciclista, Pierre, quien amablemente ofreció guiarnos hasta un lugar llamado La Couronne, mucho más cerca de nuestro objetivo y donde podriamos encontrar varios campings. Pese al cansancio, ver el interés de Pierre en asegurarse que tuvieramos un lugar para dormir y su paciencia al guiarnos a nuestra velocidad de cansancio, nos dio el impulso que necesitabamos para seguir y llegar a La Couronne. Muchas gracias Pierre!!!

Pierre, nuestro àngel del dìa
Sin embargo el día no terminó ahí: todos los campings estaban llenos, ¿dónde dormiriamos?  Buscando por otro sitio encontramos a tres chicos con pinta de viajero, quienes al preguntarles por un lugar nos hablaron de una especie de reserva natural que quedaba apenas a unos metros de allí y donde ellos también se quedarían. Estos chicos fueron increíblemente amables con nosotras, fueron los primeros en comprarnos manillas!!!!, ofrecieron bajar las bicis al acantilado, además de ser super internacionales interesantes pues tenían raíces tunesinas, italianas, portuguesas... lamentablemente no pudimos compartir mucho tiempo con ellos pues dormirían en un acantilado, lo que era un poco complicado con las bicis, así que nosotras tuvimos que acampar. Esperamos verles de nuevo!!



Los chicos del acantilado
Como les decía, en un día de viaje en bici puede pasar de todo!!!! 

El día siguiente necesitabamos llegar a Marseille pues un host de warmshowers esperaba por nosotras, así que tratamos de salir temprano para llegar sin inconvenientes, pero sucedio algo super inesperado antes de empezar: la llanta que habíamos despinchado el día anterior, explotó!!! lo que significó nuestro primer cambio de neumático, que por suerte sí podíamos remplazar gracias a la buena asesoría de Tom :-) 

Después del cambio de neumático, retomamos el camino, pero sí somos muuuuy inexpertas y de nuevo la llanta estaba desinflada, al parecer estaba mal puesto el neumático y se rompio. Para no perder más tiempo, pues ya era el medio día y nos quedaba un largo camino a Marseille, lo cambiamos de nuevo, esta vez ya entendimos cuál era el problema (creemos que fue porque la coraza quedó presionando el neumático) y fuimos más precavidas. 

Bastante preocupadas por tanto retraso seguimos de prisa hacia Marseille, pero nos tranquilizamos un poco cuando un señor nos dijo que estabamos a 20 km, nos volvimos a preocupar cuando otro señor, 15 km después, nos dijo nuevamente que estabamos a 20 km, y se suponía que llegaríamos a las 5pm a casa de Guillaume!!! Finalmente, no se a cuantos km de allí, encontramos un letrero que decía Marseille, nos tomamos una foto, nos pusimos felices y nos relajamos pues en teória habiamos llegado a nuestro objetivo a tiempo, solo que cuando preguntamos por indicaciones sobre como llegar a casa de nuestro host, nos indicaron que para llegar al centro de Marseille nos faltaban más o menos 20 km!!!


Fue así como aprendimos que uno no llega al destino hasta que no llega, que uno no puede dar por sentadas las indicaciones de la gente, pese a que tengan buenas intenciones, y que tal vez una buena inversión para un viaje en bici es un GPS, aunque basta con mirar bien en google maps (no es una buena opción si no quieres depender del internet). Yo me quedó con los mapas, son un punto adecuado entre saber para donde vas sin quitar la aventura, la posibilidad de perderse un poco, ademàs se intercambian en el camino con otros cicloviajeros :-) 

A la final, no se cómo pero llegamos a tiempo a casa de Guillaume y fue una bonita experiencia que les contaremos en la siguiente entrada.


No hay comentarios:

Publicar un comentario