Parafraseando a un gran turco, a la hora de empezar un viaje
en bicicleta, lo más importante es tener una. Suena bastante evidente a primera
vista, pero el tema es un poco más complejo.
Cuando planeamos nuestro viaje la primera pregunta fue si es
mejor ir armando nuestra bicicleta en Colombia y transportarla hasta Europa o
comprarla estando allí. Para un experto en bicicletas la solución más obvia es
armarla a tu gusto y encontrar el mecanismo más efectivo para transportarla.
Pero dado que nosotras somos unas principiantes, optamos por la solución más
práctica. Aparentemente.
Como es bien sabido, la idea inicial ha sido viajar desde
París hasta Ankara en bicicleta, así que nuestro tour en París además de
incluir la Torre Eiffel, el Sagrado Corazón, el Arco del Triunfo, los
espectaculares paisajes del Sena, quesos y baguettes; también incluyó un tour
completo por las bicicleterías parisinas.

Nuestros primeros días fueron caminatas incansables a la
orilla del canal Saint Martin, la Bastille y Belleville haciendo todas las
preguntas posibles sobre materiales, marcas y precios. Nos encontramos con
bicicletas soñadas pero que rondaban entre los 400 y los 2000 euros. Para ese
entonces empezamos a notar que los parisinos, y en general los franceses,
tienen una cultura en la que, si se sabe preguntar, te puedes encontrar con
personas muy amables lo cual derribó un mito que habíamos escuchado sobre la
falta de hospitalidad parisina, eso o tuvimos la suerte de encontrarnos con los
mejores, en cualquier caso no podemos quejarnos.

Tras preguntar en muchos lugares, encontramos el equivalente
al paraíso de los viajeros en bicicleta. Rando Boutique es el lugar de
París donde puedes ordenar la bicicleta con las especificaciones que hayas
soñado y es construída por expertos en viajes de bicicleta. De allí su nombre,
Rando = Randonee, camino en francés. Esto nos sorprendió porque cuando
llegamos al sitio, habíamos escuchado tanto de él que estábamos convencidas de
que Rando era un famoso gurú cicloviajero.
Finalmente no pudimos comprar nuestras bicis en esta tienda
dado los altos costos y el poco tiempo, pero pudimos comprar nuestras alforjas
a un precio razonable y de ñapa nos encontramos con esta joya de bicicleta que
pertenece a
mi gurú de los cicloviajes:
 |
| El dueño de esta bici
le ha dado la vuelta al mundo en esta bicicleta 16 veces durante 50 años y como lo pueden ver en
detalle, tiene inscrito el nombre de los lugares visitados + el mapa de las
rutas) |

Además de consultar en tiendas especializadas, tuvimos el
placer de encontrarnos con sitios muy valiosos como la Cycloficinne y la Maison
du Veló, donde personas como Philippe, nos dieron consejos muy útiles y nos
llenaron de la mejor energía para comenzar nuestro viaje.
 |
| Philippe se sorprendió bastante por nuestra falta de claridad en muchos temas y
al final estaba convencido de estaríamos bien porque portamos la mejor sonrisa |

Nuestra larga búsqueda también incluyó preguntas en los
foros lo cual nos conectó con
Ruzgar un turco que está haciendo un ciclotour alrededor de Europa gastando lo
mínimo posible y de la forma más ecológica posible siendo vegetariano, o sea,
traducido al lenguaje castizo: nuestro
sensei. Este turco nos dio nuestro primer consejo útil: “
compren una bicicleta”, para él la
respuesta fue sencilla cuando lo inundamos con preguntas sobre el mejor
material y las mejores especificaciones: “
la
mía es de aluminio, pero puede ser de acero, como sea pero les recomiendo que
tenga cambios, la mía no los tiene y cuando el camino tiene colinas, puede ser
más difícil”. Esa fue la respuesta que estábamos esperando para conseguir
nuestra bicicleta y que nos llevó a la siguiente conclusión: entre más simple,
mejor (eso sí, que tenga cambios…).
El consejo de Ruzgar nos llevó a tomar la resignada decisión
de comprar nuestras bicicletas en Decathlon, la opción más económica y
sencilla. Eso sí, hubo opiniones encontradas de muchos. Y el mayor
inconveniente es que no existían en nuestra
talla, lo cual era lo menos recomendable.
La búsqueda de nuestras bicicletas finalizó el día 24 de
junio cuando por cuestiones de la vida, Laura M me pidió que llegara a
Marmande para comprar nuestras bicicletas en
e.Leclerc, una mansión para ciclistas “en medio de la nada”.
Laura M aconsejada por un experto ciclo viajero encontró en
este lugar un par de bicicletas a precio razonable, de nuestra talla y bastante
adecuadas. Fue amor a primera vista.
Así que con toda la felicilidad del mundo, tenemos el placer
de presentarles a La Touquete y a Capadocia.
Maracilloso <3
ResponderEliminarNiñas, maravilloso, disfruten cada segundo se les quiere montones!
ResponderEliminarGracias Will! The queremos a to. Abrazosssssss
ResponderEliminar"Sensei" ya es una palabra castiza? Oooh, el japonés haciendo de las suyas en América! ^,^
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