Después de
ser nuevamente rescatadas, esta vez a
las 8pm, en medio de montañas por Norah
y Paolo, quienes se aparecieron y comportaron como ángeles, alimentándonos y
dándonos un espacio para acampar en su hermosa casa llena de jardines, tomates
y fichi, seguimos nuestro camino por la Toscana.
| Amado árbol de fichi |
Nuestro
siguiente destino era Gambassi Termi, a donde íbamos en búsqueda de una
ecoaldea, pues uno de los objetivos de
nuestro viaje era conocer iniciativas y estilos de vida alternativos. El
objetivo de la ecoaldea parecía incierto, pues pese a que nos respondieron que
sí podíamos ir, no volvieron a responder con indicaciones de cómo llegar o
cuándo podíamos ir. Sin embargo, nos
arriesgamos a ir a Gambassi Termi aspirando llegar de alguna manera a la
ecoaldea, después de todo, preguntando se llega a Roma.
Pese a que
parecía que estábamos cerca de Gambassi Termi y que llegaríamos ese mismo día,
las cosas en la Toscana no son lo que parecen, pues los mapas como mera
representación de la realidad pueden llegar a ser bastante inexactos, así que
una cosa era lo que nosotras pensábamos y veíamos en el mapa y otra muy
diferente era enfrentar con nuestras inexpertas piernas las empinadas montañas
toscanas. Fue así como en vez de llegar a Gambassi Termi, caímos en la
tentación del Ostello Sigerico.
En ese
momento, por coincidencia habíamos caído en la Ruta Francigena, una importante
y antigua ruta de peregrinaje a Roma, que ha funcionado desde el medioevo. En
este momento se está retomando al estilo del Camino de Santiago en España y hay
muchos peregrinos caminando por allí. Por el camino hay varios hostales, posadas
y conventos dispuestos para el hospedaje de lxs peregrinxs.
Eran eso de
las 4pm y estábamos muy cansadas, habíamos subido todo el día y nuestras
piernas exigían un descanso, no sabíamos dónde íbamos a dormir esa noche pues
empezábamos a darnos cuenta de que era bastante improbable que de repente
encontráramos en el camino un letrero diciendo “Ecovillagio Habitat”. En lugar, encontramos un letrero que decía “Ostello Sigerico” uno de los hostales de la Ruta Francigena, estaba detrás de una iglesia. Después de meditar, hacer
cuentas y darnos razones de por qué merecíamos quedarnos en el hostal (que por
cierto sería el primero del viaje), decidimos entrar y quedarnos si valía lo
mismo que un camping, para nuestra suerte, después de pedir un descuento para
estas peregrinas, el hostal quedó dentro del presupuesto.
No sabíamos bien cómo actuar, si teníamos que decir que éramos peregrinas o si el hostal estaba abierto para todo el mundo, tratamos de evitar conversaciones y en general a la gente, pero pronto nos vimos envueltas en varias conversaciones con lxs caminantes quienes nos preguntaban desde dónde veníamos, hacía dónde íbamos y qué lugares religiosas habíamos visitado… de alguna manera nos salimos por las ramas y omitimos la parte de que nuestro destino era Turquía y lo dejamos en Roma. Cuando nos preguntaron qué información teníamos sobre cuándo se puede ver al Papa corrimos con mucha suerte, pues la pareja con la que estuvimos hablando en Florencia nos había soltado ese dato por alguna razón, así que nos vimos como muy conocedoras del tema.
No sabíamos bien cómo actuar, si teníamos que decir que éramos peregrinas o si el hostal estaba abierto para todo el mundo, tratamos de evitar conversaciones y en general a la gente, pero pronto nos vimos envueltas en varias conversaciones con lxs caminantes quienes nos preguntaban desde dónde veníamos, hacía dónde íbamos y qué lugares religiosas habíamos visitado… de alguna manera nos salimos por las ramas y omitimos la parte de que nuestro destino era Turquía y lo dejamos en Roma. Cuando nos preguntaron qué información teníamos sobre cuándo se puede ver al Papa corrimos con mucha suerte, pues la pareja con la que estuvimos hablando en Florencia nos había soltado ese dato por alguna razón, así que nos vimos como muy conocedoras del tema.
| La iglesia del hostal |
![]() |
| El hostal |
Al otro día
salimos temprano con toda la esperanza y decididas a encontrar el ecovillagio que básicamente podía estar a
5, 30 o 60 kilómetros de donde estábamos, atrás, adelante, a la derecha o la
izquierda. Pensamos que lo mejor era llegar a Gambassi Termi y preguntar allí,
así que llegamos al pueblito más empinado jamás visto y empezamos a preguntar.
Después de dos horas de que la gente nos mirara con cara de perdidos, pues no tenían ni la más mínima
idea de lo que les estábamos preguntando, nos resignamos a seguir nuestro
camino sin ecovillagio.
| Por fin Gambassi Termi |
Decidimos
buscar Internet para planear nuestra ruta, pues quedamos sin saber bien para
donde coger. Entramos a un café para usar el wi-fi y empezamos a hablar con los
dueños sobre por qué estábamos ahí, fueron súper amables y a uno de ellos le
parecía haber oído hablar de algo así. Después de tratar de buscar en vano una vez más información sobre el lugar en internet, el señor decidió llamar a
alguien que podría saber. Como un verdadero milagro efectivamente esa persona
sabía donde es y nos dio instrucciones para llegar!!! Finalmente emprendimos el
camino hacía el Ecovillagio Habitat, esta vez sabiendo hacia donde ir.


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