viernes, 14 de agosto de 2015

El "gemellato"

Gracias a una feliz casualidad, finalmente llegamos al “ecovillaggio”. Aún no podíamos cantar victoria porque finalmente nunca se había confirmado que sí podríamos quedarnos allí. El suspenso aumentó cuando llegamos al lugar después de una buena pedaleada por carreteras destapadas y parecía completamente solo y después de algunos "Buon giorno" no obtuvimos ninguna respuesta. Decidimos hacer uno de nuestros improvisados pic nics al frente de la puerta, confiando en que tal vez habían salido un momento y que pronto llegarían. Al cabo de un rato empezamos a oír ladridos de perros y voces que nos indicaron que efectivamente si había alguien, solo que habíamos llegado en plena siesta.

No nos estaban esperando para nada, nuestra llegada fue toda una sorpresa, pero nos recibieron muy bien y nos dijeron que nos podíamos quedar por el tiempo que quisiéramos. En ese momento estaban Nicola, Sara y Lara, los dos primeros visitantes con ganas de ser habitantes y Lara habitante y una de las fundadoras del ecovillagio, de inmediato notamos el ambiente tan agradable del lugar. Lamentablemente, Sara y Nicola se iban ese mismo día. Al día siguiente conocimos a Roberto, otro de los fundadores.

Nuestra carpa en el ecovillagio
Durante los siguientes tres días estuvimos ayudando en las labores del ecovillagio (sembrar, cosechar, arreglar puertas, ir de compras…) y aprendiendo muchísimo, en especial de la comida italiana, aprendimos a hacer pan al estilo florentino, lo más interesante es que lo hicimos con una levadura que se venía rotando desde hace más o menos 100 años; también aprendimos a hacer mermeleda y pizza para la pizza-film (Roberto y Lara nos compartieron una película buenísima que también les recomendamos: Basilicata cost to cost). También intercambiamos recetas, tienen un libro lleno de recetas que los visitantes hemos ido llenando, así que es bastante internacional. Nosotras les preparamos un típico changua bogotano, lo cual fue toda una sorpresa para ellxs por ser pleno verano y algunas recetas con plátanos. Colombia ya dejo su huella en el recetario
Il pane
La mermelata

Pasar tiempo con ellxs es muy agradable, muy buenas conversaciones, muchas risas e historias interesantes, de sus viajes, de Italia y de la gran  experiencia que han tenido haciendo realidad su sueño de vivir de manera diferente a través del ecovillagio. Fue tanta la afinidad, que siguiendo la tradición que habíamos descubierto en las carreteras de Italia, donde encontrábamos avisos indicando que un pueblo estaba gemelado con otro pueblo, aveces en la misma Italia o incluso en países lejanos como Japón, Cuba o Argentina, decidimos crear un gemelado entre el Ecovillagio Habitat y el Proyecto Cosmomímesis en Colombia (Fundación Cosmomímesis), lo cual significa que debe existir una conexión, un puente, solidaridad, visitas y ojalá, un continuo intercambios de deliciosa comida entre los pueblos gemelos.


Baño seco 
Como siempre, no nos queríamos ir tan pronto, pero con tantas cosas por ver y con tantos kilómetros por pedalear teníamos que dejar el agradable gemelado y seguir nuestro camino hacía San Gimignano.

Cena de despedida

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