jueves, 28 de mayo de 2015

La iglesia, la fiesta y la comida

Luego de una noche en un costoso camping y de habernos comido las hamburguesas vegetarianas más deliciosas que hemos probado (cortesía de nuestro guía ciclista), nos encaminamos a Génova.

Como ya lo habíamos mencionado en otro post, el cambio cultural cuando se cruza la frontera es muy evidente y los precios también. Una de las cosas que más nos impactaron fueron las playas italianas, que no pudimos disfrutar tanto como las francesas pues en su gran mayoría son privadas. Así que tenemos que admitir que el mar de Liguria fue prohibido para nosotras.

Nuestra siguiente noche fue en Finale Ligure donde tampoco pudimos conseguir un camping económico y decidimos armarnos de coraje para acudir a la iglesia local, pues es uno de los lugares que nos han recomendado como techo opcional en casos de emergencia. Sin embargo, dado el continuo paso de peregrinos que van camino a Roma, nos negaron el techo; pero eso sí, nadie nos podía impedir dormir AL LADO de la iglesia, así que alistamos nuestros sleepings y nos recostamos arrulladas por la música tropical que sonaba en una fiesta cercana.



Con nueva jerga, amables desconocidos nos deseaban buena suerte, pasamos del bonne chance y el bonne courage en francés, al auguri y al in bocca al lupo* en italiano.

Al día siguiente, continuamos nuestro andar por la vía Aurelia, con la vista del mar de Liguria, pedaleamos y pedaleamos pues ese día debíamos estar en Génova para encontrarnos con nuestro siguiente anfitrión de WarmShowers. Pero, sin duda alguna, hicimos una parada técnica para comernos nuestro delicioso gelatto del día y para nuestro agrado, en esta ocasión una generosa pareja italiana decidió darle gusto ²a la niña²Laura M con un delicioso gelatto artigianale. 




Tras un día completo de pedaleo, finalmente llegamos a nuestro punto de encuentro con Abhilash, un brillante estudiante de ingeniería proveniente de la India. Ese día, a pesar del cansancio, decidimos ir a un evento en defensa de un parque que sería convertido en edificios de vivienda.



Fui completamente dichosa al ver que en el evento todo giraba en torno a la cultura brasileña: capoeira, danza nordestina y hasta danza contemporánea, para rematar con un ensamble de forró muy bueno que nos puso a bailar hasta el cansancio absoluto. Esa misma noche admiramos la vida nocturna italiana, allí, los jóvenes disfrutan tomándose unos tragos, bailando música tropical (bachata, salsa, reggaetón) y comiendo gelatto hasta altas horas de la madrugada. Es maravilloso y único.






Al día siguiente Abhilash nos llevó a un área protegida desde la cual se puede divisar la costa de Génova, la tierra del colonizador de América. Ese día tuvimos la suerte de poder ver a lo lejos el desembarco del Costa Concordia, que tocó tierra luego de dos años de naufragio para ser desmantelado y así disminuir el impacto ambiental. También comimos focaccia alla Genovese y farinata dos de los platos típicos de la región Liguria.




Después de un día de descanso, nos despedimos de Abhilash y continuamos con nuestro viaje, que en esta ocasión tenía destino a Cinque Terre, uno de nuestros más ansiados destinos y así mismo uno de los más difíciles pues es un terreno montañoso, uno de los más ansiados del Giro d’Italia.


Mar de Liguria

Giulio en la cocina

Tras subir y bajar y volver a subir, decidimos que lo mejor era buscar un lugar para descansar. En un pequeño pueblo cerca de Rapallo, nos encontramos con Giulio, un hombre que decidió rescatarnos esa noche y tratarnos como a sus hijas, literalmente. Él nos invitó a su bellísima casa, que solía ser un molino de olivas y estaba llena de antigüedades de todo tipo. Giulio nos ofreció una cena al estilo de Liguria, frutas, raviolis al pesto y vino tinto. Sin pretender exagerar, la mejor cena de mi vida, simple pero pura ambrosía.

Durante la cena, Giulio nos insistió en que no fuéramos a Cinque Terre en bicicleta, pues es un terreno bastante montañoso y con vías de complicado acceso para bicicletas, y de esta forma no podríamos disfrutar de los cinco pueblos. Luego de mucho insistir, nos convenció de dejar nuestras bicicletas por un día y conocer el tren de Italia.

Raviolis al pesto

Antiguo molino de olivas

Es así que, tras unos pocos días en Italia, ya nos sentíamos más cómodas con la cultura y nos enamoramos de su comida. Sentimos la cercanía en sus formas de expresión y el calor de hogar, nos asombramos de sus paisajes, olores y colores, pero lo más bello aún estaba por venir.

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*bonne chance = buena suerte, bonne courage = ²buen coraje², auguri = buena suerte, in bocca al lupo= significa literalmente ²en la boca del lobo², a lo cual se responde crepi il lupo (que muera el lobo).

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