viernes, 29 de mayo de 2015

La dolce vita en Italia

Después de que Giulio nos rescatara y nos ofreciera la posibilidad de quedarnos dos días en su casa, a lo cual no nos pudimos negar pues ya era necesario un descanso, llegó uno de los momentos más esperados del viaje: la visita a Cinque Terre :)

Por consejo de Giulio decidimos hacer la visita en tren, pues al parecer es la mejor manera de moverse entre los pueblitos incrustados en montañas y de difícil acceso, además, insisto: era necesario un verdadero descanso!! En el tren conocimos a una pareja de polacos muy amables y su hijo, nos recordaron a Pablo un montón; su amabilidad y sencillez terminaron por convencernos de que Polonia es uno de nuestros más próximos destinos.

Las cinco tierras son hermosisimas!! recorrimos cuatro de los cinco pueblitos y comprobamos que en bicicleta hubiera sido toda una odisea pues básicamente es subir de la orilla del mar a la montaña una y otra vez por escaleras empinadas. Una de las cosas más bonitas es ver las montañas llenas de terrazas adecuadas para el cultivo de tomate y otras hortalizas. 


Cinque Terre es algo así como la máxima expresión de la arquitectura que habíamos visto hasta ese momento en Italia: la alegría de los colores, mezclada con la complejidad del terreno que dio como resultado ciudades incrustadas en montañas junto al mar -no nos habíamos imaginado lo montañosa que puede ser la orilla del mar. Después de Italia nos quedó muy claro!-. Vistas desde lejos, las casas parecieran estar unas sobre otras, así que es interesante adentrarse en los  barrios y recorrer los mini callejones que forman como laberintos allá adentro. Para vivir allí realmente hay que tener muy buen estado físico, pues son montones y montones de escaleras empinadas.

Interior de los barrios
La pizza de la discordia
Por ser día de descanso no nos preocupamos por cocinar, así que probamos algunas delicias italianas, que pese a no ser oficialmente "gourmet", para nosotras sí lo fueron, estaban deliciosas!!!! probamos una torta de espinaca y una pizza con pesto, estaban indescriptiblemente deliciosas!! Sin embargo, nuestra emoción se vio un poco frustrada cuando le contamos a Guilio lo que habíamos comido y nos medio regañó por haber comida pizza con pesto, pues el pesto es de Liguria y la pizza es Napolitana, por tanto al mezclarlas "pierden su esencia", también nos explicó cómo la comida de cada región varía de acuerdo a los productos que allí se cultivan y cómo esto afecta las costumbres de la región… En cuanto a la pizza, la verdad es que yo me la comería de nuevo, pues yo sentí como que más bien se enriquecieron la una con el otro, pero la opinión de Giulio es muy respetable, después de todo una de las cosas que hace la comida italiana una de las mejores del mundo es su esfuerzo por mantener la tradición. De regreso a La Spezia, Guilio nos llevó a conocer el horno de farinata más antiguo de La Spezia. Así fue como nos quedó súper claro lo tradicionales y apasionados que pueden ser los italianos en cuanto al "civo vero", una lección importante en este mundo de comidas rápidas, importaciones y alimentos transgénicos.


Horno más antiguo de La Spezia

Al otro día seguimos nuestro camino hacia Marina di Mare donde nos quedamos con Marinela y Valterio de Warmshowers. Allí nos íbamos a quedar solo un día, pero el mar y la amabilidad de esta pareja nos terminaron por convencer de que necesitabamos más descansos. Fueron dos días de tranquilidad y buenas conversaciones conociendo sobre sus vidas y hablando de viajes en bicis, aquellos hechos y los que están por hacer. Valterio fue tan amable de revisar mi bicicleta que estaba teniendo algunos problemas e incluso ofreció pagar su arreglo en una bicicleteria, ♡ Warmshowers es así!!!!!!! Marinela estaba próxima a iniciar un viaje en bici por Italia, como íbamos en la misma dirección, de pronto viajaríamos juntas :). 





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