jueves, 25 de diciembre de 2014

Esos medios días locos!

Como les habíamos contado en el anterior post, ya estábamos a punto de salir de Francia cuando tuvimos que pasar una noche más allí para experimentar un hermoso gesto de generosidad. Estando ya a menos de 15 km. de la frontera ya nos sentíamos en Italia. 

Cuando depronto….

Lau J. se tuvo que adelantar un poco para ir al baño mientras que yo esperaba a Karim para despedirnos, pues parecía terrible irnos sin decir adiós después de toda su generosidad y preocupación por nosotras. Después de esperar unas horas Karim no apareció, así que tuve que dejar una nota de despedida e ir al encuentro de Laura J. El día no había empezado bien, me sentía mal por no haber podido decir "adiós", pero la frontera finalmente debía ser cruzada. 

A punto de cruzar la frontera
Finalmente me pude encontrar con Lau J. quien desafortunadamente tenía malas noticias. Confiada en la seguridad que hasta el momento habíamos experimentado en Francia, por lo lujoso del lugar donde parecía que nada malo podría suceder y porque no había más alternativas, mientras entró un momento a un baño público dejó la bicicleta afuera y alguna MUY mala persona le robó el casco :( He oído de viajeros que viajan sin casco, pero para nosotras es una pieza fundamental de seguridad que no puede faltar en nuestro equipo, así que fue una gran perdida y no una bonita despedida de Francia. 

Ultima foto de Francia

Después de algunos intentos fallidos de averiguar por el casco y preguntar a algunas personas que estaban por ahí, decidimos que lo mejor era cruzar la frontera lo más pronto posible!!! y una vez en Italia remplazar el casco. 

Cruzamos la frontera, tomamos algunas fotos y un minuto después descubrimos que el problema no era Francia, tal vez era el día, o más bien habían aún varias lecciones por aprender sobre viajar en bicicleta. 

Ya en Italia. Minutos antes del accidente.
A menos de 5 minutos de haber cruzado la frontera, una señora abrió la puerta de su carro con toda la fuerza golpeándome por un lado de la bicicleta y mandándome a la mitad de la carretera. La caida fue fuerte, lo que recuerdo fue haber estado preocupada por mi brazo izquierdo pues caí justo encima de él y sentía mucho dolor, y un montón de gente alrededor mio hablando en francés, inglés, italiano y español. Con la ayuda de ellxs me llevaron a la orilla de la carretera donde los policías, sorpresivamente amables, me hicieron una curación. Un señor que estaba vendiendo frutas nos regaló varias, Lau buscaba remedios en nuestro botiquín y una señora me limpiaba con un pañuelo. Curiosamente, quien menos se interesó en ayudar fue la  señora que me atropelló con su puerta.

Policías haciendo curaciones 
Después de descansar un rato, de nuevo decidimos seguir nuestro camino hacia Ventimiglia, pese a las sugerencias de la gente que insistía en que volviéramos al pueblo y nos quedaramos allí a descansar, e incluso a que dos señores muy amables nos ofrecieron ir a almorzar a su yate, al parecer sin otra intención que compartir con nosotras. Esperábamos pasar el resto del día y la noche en un camping para descansar y superar los malos ratos del día. 

Todo esto sucedió antes del medio día. A las 12 ya habíamos aprendido que aveces hay que seguir el camino sin decir "adiós", "gracias", es decir que las palabras no son todo, seguro que hay otras maneras de ser agradecido, así no sea con la misma persona o en el momento, tal vez más adelante nos rencontraremos con Karim y le contaremos de todas las alabanzas que ha recibido por su gran corazón, o tal vez en otro momento haremos lo que él hizo por nosotras con otrxs que lo necesiten. Aprendimos que no podemos confiarnos y dejar nuestras bicis solas por más seguro que parezca el lugar, a veces la excesiva confianza también puede ser mala, pese a que estamos seguras de que el mundo no es el lugar peligroso, lleno de gente mala que nos han hecho creer, todo lo contrario. Y aprendimos que hay que andar despacio y no tan cerca al pasar por el lado de un carro, tal vez es una buena idea pitar antes de pasar.

Les contaremos cómo terminó ese día loco y nuestras primeras cicloventuras en Italia en la siguiente entrada.


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