Muchos podrán preguntarse cómo es un día normal para
nosotras. En general es difícil decirlo a ciencia cierta pero intentaremos
describir un día en nuestro camino a Niza.
Dependiendo de lo cansadas que hubiéramos terminado el día
anterior, nos levantamos entre las 6 y las 9 de la mañana, siempre desayunamos
y esperamos una hora para empezar a pedalear. Mientras le damos tiempo al
cuerpo para digerir un poco, levantamos la carpa y organizamos cada cosa en su
lugar para luego estirar un poco, ponernos bloqueador solar y empezar.
El día que nos despedimos de Pablo comenzamos un poco tarde
pues la primera comida nos la tomamos con calma y luego de caminar un rato a su
lado, nos despedimos con un largo byeeee.
Por lo general hacemos mercado cada día de por medio para no
cargar demasiado y no tener que gastar mucho tiempo todos los días buscando un
supermercado y comprando lo básico, muy ocasionalmente nos tomamos el tiempo de
buscar un Decathlon* para comprar cosas
que nos hagan falta para nuestra travesía.
| Cicloruta en el camino |
Luego de despedirnos de Pablo, nos apresuramos a buscar el
almacén en cuestión para comprar un par de cosas importantes. En esta ocasión
llegar nos tomó más tiempo de lo que esperábamos pues una de nuestras
principales formas de ubicarnos es preguntar y el problema es que en varias
ocasiones la indicación correcta para llegar a algún lugar toma tiempo y maestría para saber quién realmente está
ubicado. Normalmente cuando preguntamos la gente suele decir, “tout droit, tout
droit” que significa “derecho, derecho”, pero puede pasar que, tras pocos
kilómetros de avance, nos encontramos en encrucijadas en las que no es posible
ir “tout droit, tout droit”…
Pero llegamos.
| Paisaje de la bahía |
Luego de comprar lo que necesitábamos, buscamos ubicarnos
nuevamente en la carretera principal para lo cual paramos a tres ciclistas
extranjeros que estaban en la vía que acertadamente nos ayudaron a ubicarnos.
| Franceses disfrutando un día de playa |
Normalmente, después de dos horas pedaleando buscamos parar
para comernos un refrigerio que nos energice un poco así que buscamos un
parquecito o un lugar tranquilo y con buena vista para parar.
Ese día estuvimos buscando la cicloruta que, de acuerdo con
Guillaume, nos llevaría a Hyéres, lo que nos exigió preguntar una y otra y otra
y otra vez pues la cicloruta no estaba unida continuamente lo que nos dificultó
avanzar a una velocidad medianamente decente.
| Comiendo frutica en el camino |
Cotidianamente luego de un par de horas más paramos a
cocinar lo que normalmente es el almuerzo y la cena, aunque hay ocasiones en
que cocinamos de noche la cena y el almuerzo del día siguiente, lo que fue el
caso para ese día.
Tras preguntar y perdernos una vez más y volver a preguntar,
paramos para comer una porción de fruta y seguir avanzando ahora buscando un
lugar para dormir pues estábamos muy cansadas.
Tras unos kilómetros de avance Laura M se dio cuenta de que
en algún momento había perdido sus guantes. Tras avanzar unos metros, nos
encontramos con un par de ciclistas de ruta que se dirigían en sentido opuesto, al
vernos sentadas en la cicloruta se detuvieron y les contamos lo que había
pasado con los guantes de Laura, les dimos nuestro número de celular para que
nos contactaran en caso de encontrar nuestros guantes y continuamos con nuestra
ruta.
Al cabo de una media hora recibimos la llamada, los
ciclistas habían encontrado los guantes de Laura y estaban en camino para
entregárselos. Nosotras decidimos devolvernos lo más rápido posible para no
hacerles avanzar demasiado y tras unos kilómetros nos reencontramos con ellos,
quienes amablemente le devolvieron este útil elemento.
Tan pronto como retomamos nuestra ruta nos reencontramos,
para nuestra sorpresa, con los ciclistas extranjeros. En pocos minutos nos
pusimos al tanto de su historia: eran unos irlandeses viajando hasta Niza en su
bicicleta, nos emocionamos por encontrarnos con otros viajeros, lo cual no es
habitual, pero nos llamó mucho la atención notar que era difícil saber que eran
viajeros por el poco equipaje que llevaban, era tan poco que nos sentimos
avergonzadas por “cargar tanto”. Emocionadas pensado que habíamos encontrado
tres compañeros de viaje para lo que restaba del día, insinuamos que estábamos buscando
un lugar para dormir pues ya estaba anocheciendo. Pero ellos simplemente
asintieron, nos desearon suerte, y a gran velocidad, continuaron su camino.
Normalmente comenzamos a buscar un lugar para dormir a las 6
o 7 máximo, por lo general a las 9 ya tenemos nuestra carpa armada y en
ocasiones estamos preparando la cena y el almuerzo del día siguiente. Pero ese
día todo fue más tarde de lo normal y tras andar más de lo que queríamos,
preguntamos en varias ocasiones cómo llegar a un camping. En el camino nos encontramos con motociclistas, un conductor de auto deportivo e incluso con un hombre alcoholico que había perdido a su familia y que a 10 de la noche caminaba con 4 cajas de pizzas hacia su casa.
Tras un buen rato de
pedaleo finalmente encontramos el camping y, a pesar de ser tan tarde para un
check-in, la mujer del camping nos recibió admirada y nos ofreció un descuento
para quedarnos allí esa noche, éramos las primeras colombianas que recibía en
el camping.
Al montar nuestra carpa, como ya estaba oscuro, nuestro vecino se
solidarizó con nosotras y nos prestó, una luz profesional que hizo ver
nuestras pequeñas linternitas frenteras como un juguete. Luego, mientras
preparábamos la cena, encontramos una familia unschooling, quienes vivían como nómadas, habitando de un lugar a otro aprendiendo de todo lo que les rodeara y
alimentando su curiosidad, absolutamente brillantes y sociales que nos
asombraron por su madurez, felicidad y generosidad, ellos nos
compartieron algo de su comida y sus experiencias en un corto
intercambio dada la hora y el cansancio.
A pesar de lo tarde que terminamos, este día, como algunos
otros días, nos alistamos rápidamente para dormir y, agotadas y
satisfechas dormimos profundamente hasta el día siguiente con la incertidumbre
de lo que nos traería nuestro próximo día en la ruta, que como pueden ver oscila entre la normalidad y la novedad, la rutina y la sorpresa dándonos un cursillo intensivo sobre este camino de la vida.
*Una tienda de
elementos deportivos de bajo costo muy famosa en Europa
Holaaa muchachas que buena idea el blog no debe faltar
ResponderEliminar