jueves, 11 de septiembre de 2014

Un día normal

Muchos podrán preguntarse cómo es un día normal para nosotras. En general es difícil decirlo a ciencia cierta pero intentaremos describir un día en nuestro camino a Niza.
Dependiendo de lo cansadas que hubiéramos terminado el día anterior, nos levantamos entre las 6 y las 9 de la mañana, siempre desayunamos y esperamos una hora para empezar a pedalear. Mientras le damos tiempo al cuerpo para digerir un poco, levantamos la carpa y organizamos cada cosa en su lugar para luego estirar un poco, ponernos bloqueador solar y empezar.
El día que nos despedimos de Pablo comenzamos un poco tarde pues la primera comida nos la tomamos con calma y luego de caminar un rato a su lado, nos despedimos con un largo byeeee.
Por lo general hacemos mercado cada día de por medio para no cargar demasiado y no tener que gastar mucho tiempo todos los días buscando un supermercado y comprando lo básico, muy ocasionalmente nos tomamos el tiempo de buscar un Decathlon*  para comprar cosas que nos hagan falta para nuestra travesía.
Cicloruta en el camino
Luego de despedirnos de Pablo, nos apresuramos a buscar el almacén en cuestión para comprar un par de cosas importantes. En esta ocasión llegar nos tomó más tiempo de lo que esperábamos pues una de nuestras principales formas de ubicarnos es preguntar y el problema es que en varias ocasiones la indicación correcta para llegar a algún lugar toma tiempo y  maestría para saber quién realmente está ubicado. Normalmente cuando preguntamos la gente suele decir, “tout droit, tout droit” que significa “derecho, derecho”, pero puede pasar que, tras pocos kilómetros de avance, nos encontramos en encrucijadas en las que no es posible ir “tout droit, tout droit”…
Pero llegamos.
Paisaje de la bahía
Luego de comprar lo que necesitábamos, buscamos ubicarnos nuevamente en la carretera principal para lo cual paramos a tres ciclistas extranjeros que estaban en la vía que acertadamente nos ayudaron a ubicarnos.
Franceses disfrutando un día de playa
Normalmente, después de dos horas pedaleando buscamos parar para comernos un refrigerio que nos energice un poco así que buscamos un parquecito o un lugar tranquilo y con buena vista para parar.
Ese día estuvimos buscando la cicloruta que, de acuerdo con Guillaume, nos llevaría a Hyéres, lo que nos exigió preguntar una y otra y otra y otra vez pues la cicloruta no estaba unida continuamente lo que nos dificultó avanzar a una velocidad medianamente decente. 

Comiendo frutica en el camino
Cotidianamente luego de un par de horas más paramos a cocinar lo que normalmente es el almuerzo y la cena, aunque hay ocasiones en que cocinamos de noche la cena y el almuerzo del día siguiente, lo que fue el caso para ese día.
Tras preguntar y perdernos una vez más y volver a preguntar, paramos para comer una porción de fruta y seguir avanzando ahora buscando un lugar para dormir pues estábamos muy cansadas.
Tras unos kilómetros de avance Laura M se dio cuenta de que en algún momento había perdido sus guantes. Tras avanzar unos metros, nos encontramos con un par de ciclistas de ruta que se dirigían en sentido opuesto, al vernos sentadas en la cicloruta se detuvieron y les contamos lo que había pasado con los guantes de Laura, les dimos nuestro número de celular para que nos contactaran en caso de encontrar nuestros guantes y continuamos con nuestra ruta.
Al cabo de una media hora recibimos la llamada, los ciclistas habían encontrado los guantes de Laura y estaban en camino para entregárselos. Nosotras decidimos devolvernos lo más rápido posible para no hacerles avanzar demasiado y tras unos kilómetros nos reencontramos con ellos, quienes amablemente le devolvieron este útil elemento.
Tan pronto como retomamos nuestra ruta nos reencontramos, para nuestra sorpresa, con los ciclistas extranjeros. En pocos minutos nos pusimos al tanto de su historia: eran unos irlandeses viajando hasta Niza en su bicicleta, nos emocionamos por encontrarnos con otros viajeros, lo cual no es habitual, pero nos llamó mucho la atención notar que era difícil saber que eran viajeros por el poco equipaje que llevaban, era tan poco que nos sentimos avergonzadas por “cargar tanto”.  Emocionadas pensado que habíamos encontrado tres compañeros de viaje para lo que restaba del día, insinuamos que estábamos buscando un lugar para dormir pues ya estaba anocheciendo. Pero ellos simplemente asintieron, nos desearon suerte, y a gran velocidad, continuaron su camino.
Normalmente comenzamos a buscar un lugar para dormir a las 6 o 7 máximo, por lo general a las 9 ya tenemos nuestra carpa armada y en ocasiones estamos preparando la cena y el almuerzo del día siguiente. Pero ese día todo fue más tarde de lo normal y tras andar más de lo que queríamos, preguntamos en varias ocasiones cómo llegar a un camping. En el camino nos encontramos con motociclistas, un conductor de auto deportivo e incluso con un hombre alcoholico que había perdido a su familia y que a 10 de la noche caminaba con 4 cajas de pizzas hacia su casa.
Tras un buen rato de pedaleo finalmente encontramos el camping y, a pesar de ser tan tarde para un check-in, la mujer del camping nos recibió admirada y nos ofreció un descuento para quedarnos allí esa noche, éramos las primeras colombianas que recibía en el camping.
Al montar nuestra carpa, como ya estaba oscuro, nuestro vecino se solidarizó con nosotras y nos prestó, una luz profesional que hizo ver nuestras pequeñas linternitas frenteras como un juguete. Luego, mientras preparábamos la cena, encontramos una familia unschooling, quienes vivían como nómadas, habitando de un lugar a otro aprendiendo de todo lo que les rodeara y alimentando su curiosidad, absolutamente brillantes y sociales que nos asombraron por su madurez, felicidad y generosidad, ellos nos compartieron algo de su comida y sus experiencias en un corto intercambio dada la hora y el cansancio.
 A pesar de lo tarde que terminamos, este día, como algunos otros días, nos alistamos rápidamente para dormir y, agotadas y satisfechas dormimos profundamente hasta el día siguiente con la incertidumbre de lo que nos traería nuestro próximo día en la ruta, que como pueden ver oscila entre la normalidad y la novedad, la rutina y la sorpresa dándonos un cursillo intensivo sobre este camino de la vida.

*Una tienda de elementos deportivos de bajo costo muy famosa en Europa

1 comentario: